CINE DE VERANO: X-MEN E INSIDIOUS

X-Men: Primera generación:

Si durante la adolescencia fueron los cómic tu socorro y tu albergue, te gustará esta película. Si invertiste alguna hora de la siesta en intentar mover un cenicero con la mente, te encantará esta película. 

Si eres de los que suspiraba al ver las arañas y los morgaños de tu viejo trastero rezando para que llegaran radiactivas y contagiosas de poderes, fliparás con esta película. Si te gustan las películas de acción y algo más; de superhéroes y algo más; de efectos especiales y algo más, no pierdes nada viendo esta película, a ser posible en pantalla grande. Pierdes, eso sí, una pasta, porque el cine está que da miedo arrimarse a la taquilla, pero, salvo esta contrariedad, a mi, sobra decirlo, la película de los X-men me ha hecho pasar un rato agradable. Además, que tiene la garantía de estar dirigida por Matthew Vaughn, el que ya me hiciera disfrutar de lo lindo con Kick-Ass, Stardust y Crimen Organizado. A los demás, a los que ni les interesa el cómic ni los morgaños contagiosos o a los que buscan en el cine un apósito de los ensayos de Montaigne, mejor que ni lo intenten. Que esperen la última de Terrence Malick o de Lars von Trier.

Insidious

Las críticas de esta película no están siendo del todo malas, sin embargo, a mi me parece poco original por no decir nada original, algo aburrida y muy prescindible. Ni el argumento ni el modo de tratar la historia me resultan convincentes, sino más bien ridícula. Además, el director me obliga a aceptar un puñado de premisas -fantasmas, almas en pena, niños poseídos, viajes astrales, universos paralelos- al cual no soy ajeno (cómo voy a serlo si me he criado a los pechos de la Marvel) pero que requerirían de más pericia por su parte para hacérmelos digeribles. No basta con un puñado de sustos infantiloides, de efectos musicales enervantes y maquillajes de salón para hacer de una digna película. Un refrito siempre será un refrito. Y esta película es como un paseo por la historia reciente del cine de exorcismo. 
Vale que para ver los X-men tampoco es que haya que ser un sibarita, pero, creo yo, cada género tiene sus particularidades, su propio lenguaje, su código y sus exigencias, y esta película no aporta nada al género de terror, ni siquiera nada malo. Es sencillamente una más de las muchas películas previsibles y prescindibles que llenan las carteleras. Una curiosidad es que la protagonista, Rose Byrne, sea también una de las protagonistas de X-Men. Ella hace menos soporífero el relato. Para mi modo de entender estos asuntos, Rose Byrne es una mujer hermosa, convincente, quizás porque la suya es una belleza cercana y asequible, por la que entendemos que Brad Pitt Aquiles perdiera la cabeza en Troya. No obstante, su mejor película me sigue pareciendo 28 semanas después. También en esta ocasión entendemos que los zombis corrieran tras ella, pensando, quizás, las criaturas, que la Byrne estaba para comérsela, con perdón.

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