OPTIMISTAS

Dicen que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha pagado a una agencia para que publique en la prensa iraquí artículos que aporten un enfoque optimista de la situación. Y luego dirán que el oficio de escritor es un oficio sin futuro. Pronto los escritores ni tan siquiera tendrán que hacer de negro para ganarse la vida: bastará con hacer de yanqui. Eso sí, de yanqui optimista, que tampoco es fácil.
Pero ya verán en cuanto se filtre en Extremadura la idea americana: nos hartamos los escritores de mandar relatos optimistas a las Consejerías. Incluso no vería yo con malos ojos que una de esas empresas potenciadas por la Sociedad de la Imaginación se sacara de la manga una agencia de escritores extremeños especializados en relatos de tono alegre y dicharachero. Parece que lo estoy viendo: relatos cuyo protagonista fuera uno de esos tipos que pertenecen al cuarenta por ciento de extremeños que sí dispone de fondos para irse de vacaciones al menos una semana al año. O uno de esos valientes que sueltan tigres por los campos para darles después caza tan ricamente. Cualquier cosa. Lo que no vamos a estar es toda la vida aireando a ese otro tanto por ciento de los nuestros que vive en el umbral de la pobreza relativa. Coño con lo relativo: si nos ponemos así todo es relativo, ya lo dijo Einstein. Para mí, más que de pobres, pecan de indecisos. Qué hacen en el umbral: que entren o que salgan, pero que no fastidien. Lo que parece mentira es que nadie haya montado una agencia así en Extremadura. Porque mira que si de algo vamos sobrados es de temas a los que echarles una buena pátina de optimismo y, más sobrados aún, de escritores entrenados en el trino alegre, sobón y hueco.
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