DINKIS

Dice la tradición, esa prisión invisible, que los hijos son la alegría de la vida, pero cada vez más gente prescinde de ellos y vive tan alegremente. Se les llama Dinkis, en inglés, que es el idioma en el que se bautizan las tonterías nuevas, pero también se les podía haber llamado Listis, de listillos, ya que son de los pocos que muestran habilidad para aprender en cabeza ajena.
Yo les alabo el gusto. Al menos ellos manifiestan determinación, lo cual ya es algo en esta sociedad de muñecos de cuerda, aunque sea la determinación de mantener una huelga de ovarios. Con un par. 
No debe ser fácil. Sobre todo para las mujeres, a las que educan en la idea de que el fundamento de sus vidas es llenar de hijos el mundo. Hasta la aparición de los Dinkis, una mujer sin hijos debía sentirse tan frustrada como un escritor republicano en el ABC. Como si no fuera más noble y más inteligente no tenerlos por propia voluntad que verte cargado de ellos por voluntad del azar. Que entre el Azar y el Descuido pueden repartirse la paternidad de la mitad de nosotros. Luego se le recrimina a Galdós que haga decir a uno de sus personajes: “ah, los hijos: una enfermedad de nueve meses, y una convalecencia de toda la vida”. Incluso habrá quien diga: “pero qué dice usted, señor mío, si los niños son una bendición de Dios.” Sí, pero, que yo sepa, en el Jardín del Edén no había niños. Dios fabricó a Adán y Eva ya maduritos: sólo les faltó la muela del juicio. Y si tener hijos es tan bueno ¿por qué Dios, que todo lo sabe, sólo tuvo uno? Y además se lo dio a una familia durante 33 años para que lo criara. Así cualquiera.
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3 thoughts on “DINKIS

  1. Tú verás, has abierto los donetes rodeado de lectores… y te vamos a salir los dinkis por todas partes!
    "Dice la tradición, esa prisión invisible"… me la apunto entre las favoritas.
    Abrazo.

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