ENTREVISTA A ARTURO SUÁREZ BÁRCENA, ESCRITOR

Arturo en una foto de promoción del libro


EL HÉROE DE NOVELA TIENE QUE SER CAPAZ DE LO MEJOR Y DE LO PEOR

Arturo Suárez-Bárcena presenta su tercena novela, El borsalino negro, en Almendralejo. Será el día 8 a las 8 de la noche, en el café-bar Pámpano, con la intervención de Florián Recio.

El azar, que a decir del clásico siempre hace las cosas bien, ha hecho de Arturo Suárez Bárcena un leonés en funciones nacido en Madrid y con vocación extremeña. Morriña, ciudad y querencia. Mimbres perfectos para un quehacer literario. Aunque ahora vivo en Ponferrada, me crié en Extremadura, en efecto. En Almendralejo. Y Extremadura  viene siendo para mí como Tara para Escarlata O´hora, o sea, ese lugar en el que me siento cómodo y protegido.
Para un lector extremeño no es difícil percibir entre las páginas de sus novelas ese vínculo de sangre y recuerdos. Claro, es que todos esos recuerdos, y muchísimos más, siguen muy presentes; de hecho, en el Borsalino Negro aparecen entreverados cuando se habla de la juventud canalla del personaje. La literatura es una buena mentira, y la memoria una infiel aliada.
Y usted, por lo que se ve, le va eso de mentir. Este es ya su tercera mentira. Los Secretos del Sil, El borsalino rojo y, ahora, El borsalino negro. Con el primer Borsalino me adentré en una especie de memorias periodísticas con Madrid de fondo, Sabina, marquesas, bohemios y duelos, pero, sobre todo, con su protagonista, Jonas, personaje del que me he encariñado.
Hasta el punto de convertirlo de nuevo en el protagonista de esta última novela.  
  Sí, es el mismo personaje principal, pero sacándolo de Madrid para pasearlo por Turquía y meterlo en un lío de pelotas, como era previsible. Aquí hay más acción, más argumento y más enredos, sin dejar a un lado el estilo, o sea, que en general creo que es un libro que gustara más al lector.

Bohemia, sexo, misterio. Y cine. Por supuesto. En este libro se habla de muchas películas, y todas buenas, El hombre Tranquilo, Horizontes de Grandeza, Casablanca, etcétera, pero es que no puede ser de otra manera: me he criado soñando con los guantes de Rita Hayworth o con los ojos velados de Bogart apurando un whisky en el Rick´s Café, no puedo evitarlo.  Como dijo Alberti, “yo nací, perdonadme, con el cine”.
Naciste con el cine y en Madrid.  Nací en Madrid y me gusta Madrid, que es un género literario por sí mismo.
Por eso hay como un eco de Umbral en su novela. Es que si gustas de Madrid como género, gustas de Umbral, una cosa lleva a la otra.
 Pero su protagonista quiere ser más canalla que cualquier canalla madrileño de Umbral. Jonas, mi personaje, es capaz de lo mejor y de lo peor, y sus dos facetas son auténticas, puede robarte la cartera y luego darle el dinero a un mendigo para que cene en Lucio. Una de cal y otra de arena. Y eso me gusta. Además, ¿no es muy aburrido un personaje que nunca ha roto un plato? El héroe de novela tiene que hacerlo, aunque sea para hacer lo que nunca hacemos en nuestra vida diaria.

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