HEDONISTAS

¿Sabía usted que el catálogo de IKEA se vende más que la Biblia y Shakespeare juntos? ¿Y por qué no? ¿Después de todo, quién es Shakespeare? Un tipo en leotardos que hablaba con calaveras. ¿Y la Biblia?, un inventario de judíos sin estampitas y sin fotos. Si al menos al capítulo de Noé lo sazonaran con fotos del tío de Bricomanía en plan “diez sencillos pasos con los que construir un arca en su jardín”, a lo mejor la gente se animaba. Pero falta motivación editorial. Luego, claro, sale el Documento para la reflexión y el Debate sobre la Educación en Extremadura con que “los alumnos extremeños son hedonistas, perezosos, indisciplinados, desmotivados”. Pues que le encarguen los libros de texto a IKEA.
Cómo van a ser hedonistas si no saben qué significa la palabra. Hoy llama usted hedonista a un chaval y le raja las ruedas del coche pensando que les estas nombrando a la madre.
¿Perezosos? ¿Gente que sale de madrugada y no llega hasta el día siguiente? Perezoso usted, que a las once está en cama.
¿Indisciplinados? ¿Esos que en la salud y en la enfermedad acuden a su hermandad nocturna del botellón con una disciplina que ya la quisiera el Sargento de Hierro? No señor. Yo, con mucho, les concedo lo de “desmotivados”. Ahora bien, qué motivación han de tener las criaturas, si entre el calentamiento global, la crisis general y la rapiña mundial, a los pobres no les queda agujero donde meterse. Y con el ejemplo que les damos de varias promociones de universitarios en desempleo, como para motivarles a meterse en su cuarto los fines de semana a papar libros. Yo creo que si en verdad queremos que la educación deje de ser un callejón sin salida, lo que debemos hacer es darles salidas a los que antes se esforzaron en labrarse una educación. A lo mejor así cunde el ejemplo.
Publicado el

Deja un comentario

@ Quédese con el cambio 2018
CLOSE
CLOSE