LA PUBLICIDAD ENTENDIDA COMO ARMA ASESINA

 

Si la intención del asesino de Lennon era hacerse famoso, reconozcamos que se salió con la suya. Si la intención del asesino noruego era notoriedad sobre sí mismo y sobre su demencial ideología, admitamos que la ha conseguido de pleno. Películas, libros, derechos de autor, sus nombres en gruesos tomos de historia, aunque sea en la historia universal de la infamia. Eso es lo que quieren estos individuos y eso es justo lo que les damos.
Sus abogados dirán que están locos, pero de tontos no tienen un pelo. Mas bien se podría decir que los ilusos somos los que asistimos impávidos al bombardeo al que la prensa y la televisión nos someten con sus rostros, con sus biografías mil veces repetidas bajo el flaco argumento de que es por interés general. No lo entiendo. El interés general está en otros asuntos. En saber por qué ocurren estas tragedias y en remediarlas, no en darle alas a nuevos chiflados que, ante la facilidad con la que audaces majaretas alcanzan la fama, puedan sentirse tentados a imitarlos.
Escuché una vez decir a alguien que la mitad de la fuerza de ETA se desinflaría si los medios de comunicación les hicieran el silencio. Por mi parte, estoy cansado de que los asesinos ocupen el espacio que de natural corresponde a las gentes de bien, a los hombres y mujeres que inventan, a los que escriben, a los que nos consuelan y a los que se sacrifican. También hubo en la Antigüedad lugares donde los nombres de los que cometían delitos de suma gravedad eran borrados incluso de los catastros. No se me ocurre mejor sanción para los que tienen en tan poco la vida ajena y en tan alta estima sus propios delirios de grandeza que imponerles, además de una prisión perpetua con trabajos que repercutan en la sociedad, el olvido como condena.
                                                                                                                                                       Publicado en la contraportada del .periódico Extremadura
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One thought on “LA PUBLICIDAD ENTENDIDA COMO ARMA ASESINA

  1. Me encanta, justo esta semana he estado pensando en esa idea a raíz del atentado de Noruega. No solo está bien escrito: creo que además tienes razón (aunque también te digo que el título no le hace honor al texto).

    Jose A. Perera.

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